Háblame, que yo
escucho. Sonríeme, que yo agradezco. Entiéndeme, ya no te conozco.
No pienses que te
olvidé, no olvides que como un día te quise, siempre te querré.
No sufras, que yo no
sufro. No llores, que aunque no recuerdo, te sigo viendo.
Háblame, sigue
conmigo, no me dejes y ayúdame.
Aguanta mis gritos,
aguanta mis niñerías, hazme las comidas que siempre me gustaron...
y dame de comer.
Ven conmigo al baño,
límpiame, se fuerte y paciente conmigo, trágate tu llanto con un
suspiro, ninguno de los dos lo quisimos.
Hazme caricias, sigo
siendo el mismo niño, ahora más que nunca.
Hazme reír, hazme
soñar.
Llévame a la cama y
arrópame, acuéstate a mi lado y soñemos juntos que somos jóvenes
de nuevo.
Sígueme hasta el
médico, agárrame de la mano, no me dejes caer. El suelo ya no me
preocupa, ahí ya estuve cientos de veces.
No me sueltes, no me
dejes ir a ningún lado, aguanta conmigo, se fuerte.
Visítame, alégrame,
dame un beso en la mejilla y haz que me sonroje como si fuera la
primera vez que lo hicieras.
Abrázame bien fuerte,
ahora más que nunca debes serme fiel.
Sabes bien que yo
nunca te hice daño, sabes que jamás te pedí que me protegieras,
pero hazlo ahora, sé mi escudo, sé mi alma... que de la mía ya no
queda nada.
Deja que pasen los
días, no cuentes las mañanas, reza porque no quede mucho, que yo ya
no recuerdo ni como se rogaba.
¿Recuerdas aquellos
paseos de madrugada?, ¿aquellos cuentos que te contaba?,
recuérdamelos tú ahora, no dejes que se vayan con el último pedazo
de mi alma.
Siéntate a la vera de mi
cama, mírame y dime que me amas.
Háblame, que yo te
escucho aunque ya no entienda nada.
Sonríeme, que
necesito una sonrisa más de tus labios para que no se me quede vacío
el corazón cuando me vaya.
Entiéndeme, que ya no
puedo hablarte, que ya no puedo abrazarte, que no me quedan fuerzas
para besarte, que ya no puedo ni llorar.
Entiende que fuiste en mi
vida lo mas importante, entiende que me diste la alegría cada día y
que sin ti todo esto no existiría. Entiende que es por ti por lo que
un día besé en la frente a mis nietos. Comprende que trajiste la
felicidad a mi vida.
Gracias por ayudarme,
gracias por quedarte aquí conmigo. Gracias por ser valiente, por
mantener cada día a flote y por pellizcarte las entrañas cada vez
que quisieron salir tus lágrimas.
Gracias por haber
aguantado, por haber sido fuerte.
Aunque no lo creas,
anciana de mi vida, gracias a ti vencimos juntos esta enfermedad.
Aunque veas en mi
partida una derrota, entiende que, en realidad, vencimos juntos de
nuevo, como de costumbre, como tantas veces hicimos.
Recuerda, chiquilla de
pelo blanco, que juntos vencimos al Alzheimer, que juntos
vencimos a todos nuestros problemas. Recuerda todos los momentos que
pasaste junto a mí.
Recuerda mi perfume en
el tiempo. Acuérdate de mi voz en el silencio y de mis besos en la
mas agotadora soledad.
Acuérdate de mí, que
por mucho que olvide, yo siempre recordaré aquel día en que me
enamoré de ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario